LÍNEAS ESTRATÉGICAS

Fortalecimiento a personas defensoras, albergues y organizaciones.

Las y los defensores de derechos humanos de las personas migrantes realizan una gran diversidad de acciones para lograr una efectiva protección de las personas en contextos migratorios: desde quienes ofrecen apoyo humanitario en las rutas migratorias, como provisión de agua, alimentos y atención médica de emergencia, quienes documentan y visibilizan las violaciones a derechos humanos en las rutas migratorias y dan acompañamiento en trámites de regularización migratoria, quienes coordinan albergues donde se provee techo, alimentación y seguridad a las personas migrantes, hasta quienes realizan incidencia con gobiernos y organismos internacionales para la formulación de legislación y políticas públicas con perspectiva de derechos humanos.

Existe una amplia diversidad de personas defensoras en toda la región, quienes trabajan desde distintas trincheras, con los recursos y capacidades a su alcance, para responder a los diferentes contextos y necesidades, cada una con sus propias posiciones políticas y motivaciones. Sin embargo, todas y cada una de ellas realizan una labor legítima y pacífica que abona de manera importante a la construcción de una cultura de respeto y garantía de los derechos humanos de las personas migrantes. Sus acciones, sus apuestas y su compromiso fomentan también una sociedad solidaria y hospitalaria, para lograr una sociedad donde las diferencias sociales no se traduzcan en desigualdades.

Las personas defensoras, los albergues y las organizaciones de la sociedad civil que acompañan a las personas migrantes se enfrentan a un contexto constantemente cambiante, lo que genera la necesidad de actualización y construcción de nuevas herramientas para fortalecer su trabajo de manera continua. Además, el contexto de trabajo para la defensa de los derechos de las personas migrantes está atravesado por una violencia sociopolítica que amenaza y criminaliza esta labor de defensa. Por tanto, desde el Prami, estamos en un constante diálogo con las y los defensores para que, a partir del intercambio, co-construyamos procesos de fortalecimiento a su labor que van desde la documentación, la denuncia, la incidencia, hasta la capacitación, la construcción de alianzas y redes de trabajo colectivo.

Campañas de acopio y colectas

Gran parte de la labor de las y los defensores de personas migrantes en México se enfoca en la atención humanitaria. Esta labor, que consiste en proveer de un techo, comida, agua, ropa, artículos de higiene personal y atención médica básica a las personas, salva cientas de miles de vidas cada año en la región. Por lo tanto, el Prami siempre promueve campañas de acopio y colectas para hacer frente a las necesidades de las y los defensores y los espacios de atención a migrantes en México, de manera que puedan continuar con esta labor humanitaria vital para las y los migrantes.

Criminalización a defensorxs

El enfoque de seguridad nacional sobre las políticas migratorias implica el despliegue de discursos, leyes, políticas y prácticas para controlar los flujos migratorios a partir de la falsa idea de que las personas migrantes suponen una amenaza a la seguridad de los Estados. Lo cual, funciona para legitimar las políticas de contención, exclusión e ilegalización de las personas migrantes al bloquear y adelgazar los sistemas de protección internacional que deberían permitir la regularización y el acceso a derechos de las y los migrantes. Desde este enfoque, en los últimos años, se ha profundizado la tendencia regional hacia la militarización de las fronteras para contener y reducir la migración. Lo cual, agudiza el riesgo de un amplio rango de violaciones a derechos humanos de las personas migrantes. En este escenario, cuando la labor de defensa de derechos humanos se vuelve más necesaria, las y los defensores también son estigmatizados como amenazas a la seguridad nacional, e incluso se señalan sus actividades legítimas y pacíficas, como si constituyeran delitos.

La criminalización de la migración y de las personas defensoras de los derechos de humanos no es un proceso nuevo. Sin embargo, desde el Prami hemos documentado un aumento significativo en los ataques contra defensoras y defensores de derechos humanos de personas migrantes desde finales de 2018. Las y los defensores de personas migrantes, reportan una amplia diversidad de abusos perpetrados contra ellas y ellos y sus organizaciones por actores, tanto gubernamentales, como no gubernamentales, que incluyen desde vigilancia, estigmatización y difamaciones, hasta detenciones, arrestos, deportaciones, amenazas, agresiones físicas y redadas en albergues. Las mujeres defensoras, y las y los defensores indocumentados, y defensores que se identifican como queer, enfrentan además persecución debido a su identidad de género y estatus migratorio.

En toda la región, existe la negación reiterada de proteger y garantizar el derecho de defender los derechos humanos, establecido por la Declaración sobre Defensores de Derechos Humanos de la ONU. Ante lo cual, desde el Prami monitoreamos, documentamos y denunciamos estos procesos de criminalización, para promover acciones de incidencia que permitan contrarrestarlos, pues consideramos que las y los defensores de personas migrantes son aliados fundamentales para la construcción de entornos de inclusión y respeto a la diversidad.

Encuentros

Desde el año 2012, el PRAMI organiza el Encuentro “Ellas y Ellos tienen la palabra,” un diálogo con defensoras y defensores de los derechos de las personas migrantes. Este Encuentro, además de visibilizar la labor que hacen las y los defensores, tiene como objetivo otorgar un espacio a las personas que luchan todos los días por los derechos humanos de las personas migrantes, para dar su testimonio de vida y hablar acerca de su labor, sus contextos de trabajo y sus principales retos y necesidades, con el fin de generar un espacio de convergencia y reflexión sobre el contexto de la migración en la región y los principales retos en la defensa de derechos, de manera que se logre la articulación de redes de solidaridad y apoyo mutuo entre las y los defensores para fortalecerse colectivamente.

Por qué es importante ser defensor/a de personas migrantes:

Otros proyectos y actividades de fortalecimiento de la sociedad civil

El Prami promueve el fortalecimiento de las y los defensores de derechos humanos como una manera de potenciar su trabajo y lograr ampliar su espectro de acción. En este sentido, de acuerdo a diversas necesidades que se van presentando en ciertos contextos y coyunturas, el Prami busca fortalecer la acción de las y los defensores a través de diversas actividades como talleres de capacitación en temas de derechos humanos, actualización de legislaciones, gestión de sus organizaciones civiles y albergues, recaudación de fondos, fortalecimiento de la perspectiva de género e inclusión, entre otros.

Redes de monitoreo

Desde el Prami consideramos fundamentales las labores de monitoreo y documentación de las situaciones de derechos humanos de las personas migrantes para promover procesos de incidencia basados en evidencia recuperada a través de metodologías rigurosas e innovadoras, de manera que puedan promoverse acciones con el fin de transformar las situaciones violatorias de derechos humanos que se observan y documentan. Además, nos parece estratégico fomentar que estas acciones y procesos se realicen a través del trabajo colaborativo y colectivo, ya que a partir de éste se puede tejer una mirada más amplia y a la vez profunda, lo que fortalece el trabajo individual de cada organización y logra mayores alcances e impactos.

Actualmente, el Prami participa de dos redes de monitoreo de derechos humanos, ambas en las fronteras: el Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos del Sureste Mexicano (COMDHSM) y el Colectivo de Monitoreo y Observación Migratoria en Tijuana.

Colectivo de Monitoreo y Observación Migratoria en Tijuana

El Colectivo de Monitoreo y Observación Migratoria en Tijuana surgió a raíz de las nuevas dinámicas de migración en la región que comenzaron con la llegada de flujos masivos de personas a Tijuana en 2018, el desmantelamiento del sistema de asilo en Estados Unidos en 2019 y las medidas de fortalecimiento de control migratorio con el despliegue de la Guardia Nacional, con la intención de monitorear la situación de derechos humanos de las personas migrantes forzadas para visibilizar dichas situaciones e incidir para transformarlas.

El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos del Sureste Mexicano

El Colectivo de Observación y Monitoreo de Derechos Humanos del Sureste Mexicano (COMDHSM) surgió en el contexto de las Caravanas del Éxodo Centroamericano de 2018, cuando diversas organizaciones civiles, centros de derechos humanos, grupos comunitarios y colectivos organizados, con o sin trabajo directo con poblaciones migrantes, nos articulamos a partir de la llegada del primer grupo de migrantes centroamericanos a la frontera sur de México. Desde entonces decidimos realizar un trabajo de monitoreo sobre la situación de los derechos humanos de las personas desplazadas forzadas, y de activación de mecanismos de protección en situaciones críticas.

Así, el Colectivo se construyó como un espacio de trabajo colaborativo para documentar, en principio, el contexto general de las condiciones de movilidad de acuerdo con las dinámicas diarias de los grupos migrantes y las acciones del Estado mexicano. Así como dar seguimiento a casos y situaciones críticas, canalizar a personas o grupos hacia instituciones responsables de activar mecanismos de protección internacional y garantizar derechos. De lo anterior se han ido elaborando reportes constantes de la situación de derechos de derechos humanos, comunicados de denuncia y acción urgentes, acciones de incidencia e informes que recogen el análisis de contexto de la región con el fin de visibilizar, denunciar y promover acciones que transformen las condiciones de las personas migrantes en la frontera sur mexicana.